Poema 90

Y sigues tomando agua del grifo, mirándote las escamas de las uñas, mientras dejas caer tus nalgas en el inodoro. El crujir de la noche te sienta bien, los verbos irregulares hoy también.

Tus rodillas se quejan porque llegó el mar rojo. La sangre gotea y baja como enredadera por tus piernas. Tus vellos ya no son precarios, son todo un imperio.

Un inodoro llenándose de ratas, Mientras la canilla gotea, todos duermen, menos vos.

Los ronquidos lejanos de un viejo, que es tu padre se perciben de fondo, pero vos también sos él. La piel sigue agrietándose… Las sombras y crujidos de la casa se hinchan y se achican con cada respiración hedionda. Porque vos y tus imágenes llenan tu espacio. Anidan tu vacío.