Amputación
En cada sacudida, me fui imaginando otros escenarios, otros cuerpos mientras olía el aroma del incienso que flotaba en el aire. Observaba esos objetos circulares que tanto te gustaban coleccionar mientras no dejabas de recorrer mi cara con empeño de ahogarme. La luz agresiva de ese domingo se iba filtrando a través del mosquitero. La lujuria desparramada sobre ese ventanal conspiraba con mi sueño. Pero debo confesar: esa tarde fuimos testigos de la amputación de mi corazón.